Hoy celebramos el día de la madre, por lo tanto se reflexionó mucho hoy sobre la importancia de demostrarle a nuestras madres el amor que le tenemos, y cuanto nos importan. Sin embargo, tras la prédica en misa hoy, me di cuenta que lo que celebramos este día no es solo a las madres, sino que es algo mucho más grande aún. Hoy, celebramos la vida.
Si, porque estamos celebrando a personas que escogieron por la vida. Muchas mujeres que pese a la adversidad, han enfrentado las vueltas de la vida con fuerza, entereza y aún así conservando la gracia que las caracteriza. Mujeres que al contrario de muchas otras, cuando supieron que tenían un hijo en camino, no se sintieron doblegadas por la incertidumbre y el miedo, sino que siempre con la cabeza en alto dijeron que si a esta nueva vida que se les estaba confiando, y no solo eso, pero lo hicieron con una sonrisa en la cara.
Acá no busco juzgar a las mujeres que por miedo, falta de oportunidades, u otras razones, decidieron no tener a sus hijos. Eso a mi no me corresponde. Lo que busco es dar las gracias a aquellas que no lo hicieron, y quiero que los demás tomemos conciencia sobre la fuerza de carácter que requirió a algunas tomar esa decisión, ya que esa es la fuerza de carácter a la que debemos apuntar todos como personas.
domingo, 10 de mayo de 2009
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